“Mami”, el último grito de Esmeralda: Crónica de un feminicidio anunciado en Samaipata

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FEMINICIDA

El feminicida de la adolescente de 15 años en el momento que fue entregado a la Policía. Foto: RRSS

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Bajo engaños y frente a los ojos de su madre, una adolescente de 15 años fue asesinada por su pretendiente de 22. Mientras el agresor ya cumple 30 años de cárcel, una familia queda destrozada y clamando por ayuda.

El jueves 26 de marzo, el silencio habitual del municipio de Samaipata, en Santa Cruz, se rompió con un grito que Paulina Melgar nunca podrá olvidar: “¡Mami!”. Era la voz de su hija, Esmeralda, de apenas 15 años, pidiendo un auxilio que llegó, pero no pudo evitar la tragedia. Detrás de una cabaña en la ruta hacia Cerro La Patria, la vida de la adolescente se apagó tras un ataque brutal con arma blanca.

Una trampa vestida de “regalos”

Esmeralda ya no quería estar con él. Fernando R. P. (22 años) la pretendía con una insistencia que ya había encendido las alarmas. La joven incluso buscó ayuda en la Defensoría de la Niñez, pero la burocracia fue más lenta que la obsesión; la ayuda no llegó a tiempo.

A las 6:30 de la mañana, una llamada telefónica selló el destino de la menor. Fernando la citó bajo un pretexto común en estos círculos de violencia: devolverle unos regalos. Esmeralda salió de la cabaña donde su familia trabaja como casera, sin imaginar que su agresor la esperaba con guantes y un cuchillo.

“Él la engañó… en un solo segundo mató a mi hija. Yo lo vi. Mi hija gritó ‘mami’ y yo le dije ‘no le vayas a hacer daño’, pero cuando llegué ella estaba tirada y él acuchillándola”, relató Paulina entre lágrimas.

El cinismo del agresor

Tras herir mortalmente a la adolescente en el tórax, Fernando intentó montar una escena de desesperación. Fingió un intento de suicidio frente a los familiares que corrían al lugar. “Máteme, máteme”, gritaba mientras hacía el ademán de apuñalarse el pecho, buscando quizás la compasión que él no tuvo con Esmeralda.

Sin embargo, la madre mantuvo la entereza suficiente para evitar que escapara. El cuerpo de la joven fue trasladado hasta la cabaña familiar, donde, rodeada de impotencia, dio su último suspiro.

Justicia exprés: 30 años en Palmasola

La respuesta judicial, a diferencia de la preventiva, fue inmediata. Tras ser aprehendido por la Policía y ante la contundencia de las pruebas, incluyendo el análisis de celulares y testimonios, Fernando R. P. se acogió a un juicio abreviado.

El Juzgado Público Mixto de Samaipata dictó la pena máxima: 30 años de prisión sin derecho a indulto, que deberá cumplir en el penal de Palmasola. El Fiscal Departamental, Alberto Zeballos, confirmó que el sujeto aceptó su culpabilidad por el delito de feminicidio.

Un vacío impagable y una cifra que asusta

La muerte de Esmeralda no es un caso aislado. Según datos del sistema ROMA del Ministerio Público, en lo que va de 2026 ya se registran 24 feminicidios en Bolivia, siendo Santa Cruz el escenario de cuatro de ellos.

Hoy, la familia Melgar no solo lidia con el luto, sino con la precariedad económica. Los costos del sepelio superan sus posibilidades y han habilitado canales de ayuda para quienes deseen solidarizarse: Números de contacto para ayuda: 78004055, 78049061 y 68813032.

“A mi niña nunca la voy a poder recuperar”, sentencia Paulina. La justicia le dio 30 años al asesino, pero a ella le dejó un silencio eterno que ninguna sentencia podrá llenar.

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